· Alex Ojeda Copa · Libros · 6 min read
Abrir las ciencias sociales
Un libro que resume el nacimiento de las ciencias sociales, su presente y futuro.
Este libro trata sobre la historia del nacimiento de las ciencias sociales y su división en disciplinas especializadas: historia, economía, sociología, ciencia política y antropología. Pero también trata sobre los límites de ese origen: el eurocentrismo, el estadocentrismo, las fronteras artificiales entre disciplinas y la tensión permanente entre explicar lo universal y comprender lo particular.
La idea central de Wallerstein y la Comisión Gulbenkian es directa: si las ciencias sociales nacieron dentro de una arquitectura histórica concreta, también pueden reorganizarse. Abrir las ciencias sociales no significa abandonar el rigor, sino ampliar sus preguntas, métodos, escalas y formas de colaboración.
Este es el resumen textual con diagramas. La versión audiovisual está en el post del video.
Capítulo 1. La construcción histórica de las ciencias sociales
El libro parte de una distinción importante: pensamiento social ha existido siempre, pero ciencia social institucionalizada es un producto de la modernidad. Nace cuando el conocimiento sobre la sociedad empieza a organizarse en universidades, departamentos, asociaciones profesionales, revistas, archivos, métodos y carreras académicas.
Tres fuerzas empujan ese proceso. Primero, el modelo de las ciencias naturales: una ciencia newtoniana y cartesiana, confiada en leyes generales, medición, empirismo y progreso. Segundo, el Estado moderno, que necesitaba conocer su población, administrar impuestos, ordenar conflictos y legitimar historias nacionales. Tercero, la universidad, que encontró en las humanidades y las ciencias sociales una forma de renovarse.
Linea de tiempo historica
De la modernidad al llamado a abrir las ciencias sociales.
Estado soberano moderno
Westfalia consolida una idea de soberania que vuelve central conocer, ordenar y administrar poblaciones y territorios.
La formalización del conocimiento dejó a las ciencias sociales en una posición incómoda. De un lado estaban las ciencias naturales y su ideal de leyes universales. Del otro, las humanidades, la filosofía, los textos, la historia y la interpretación. Las ciencias sociales quedaron en medio, intentando explicar realidades sociales con datos, conceptos, archivos, comparaciones y teoría.
Campo formal del conocimiento
Las ciencias sociales nacen en una posicion intermedia e inestable.
Ciencias naturales
Buscan leyes generales, medicion, prediccion y control experimental.
Entre 1850 y 1914 se estabilizó una arquitectura disciplinaria. La historia se apoyó en el archivo y en narraciones nacionales. La economía se separó de la economía política y buscó leyes del mercado. La sociología nació ligada a la reforma social y a la vida urbana. La ciencia política se enfocó en el Estado y el gobierno formal. La antropología estudió pueblos no occidentales desde una práctica marcada por el mundo colonial.
Pentagono disciplinario
Cinco disciplinas estabilizan la primera arquitectura de las ciencias sociales.
- Metodo
- Archivo y hermeneutica
- Objeto
- Pasado nacional y particular
- Posicion
- Idiografica
- Limite historico
- Tendencia antiteorica y nacional-estatal.
No todos los campos entraron del mismo modo. Los estudios orientales quedaron como un área separada para civilizaciones con escritura, Estado y religión organizada. La geografía fue tratada como auxiliar y cercana a las ciencias naturales. La psicología se acercó más al campo médico. El derecho conservó una orientación normativa que no encajaba con el ideal empírico dominante.
Disciplinas al borde
Campos que quedaron en posiciones ambiguas frente a la ciencia social institucionalizada.
Estudios orientales Dentro, pero separados
Estudiaron sociedades con escritura, religiones y Estados fuertes, pero como civilizaciones inmoviles y textuales.
Geografia Auxiliar
Fue situada cerca de las ciencias naturales y como apoyo de la historia; el espacio quedo subestimado.
Psicologia Desplazada
Se asocio mas al campo medico que al nucleo de ciencias sociales.
Derecho Normativa
Su orientacion normativa e idiografica quedo lejos del ideal empirico nomotetico dominante.
El resultado fue una división fuerte: una trinidad nomotética y estadocéntrica compuesta por economía, sociología y ciencia política, junto a dos disciplinas más idiográficas, historia y antropología. La primera buscaba regularidades generales; las segundas describían casos, contextos y particularidades.
Capítulo 2. Debates desde 1945
Después de 1945 esa estructura empezó a perder nitidez. La Segunda Guerra Mundial debilitó la confianza en la superioridad europea. La Guerra Fría reordenó el poder mundial. La descolonización abrió nuevas voces políticas e intelectuales. La expansión universitaria multiplicó investigadores, estudiantes, temas y métodos.
El libro identifica tres cuestionamientos. Primero, si las distinciones entre ciencias sociales eran realmente válidas. Segundo, si el patrimonio heredado era universal o más bien parroquial y eurocéntrico. Tercero, si seguía teniendo sentido separar tan rígidamente las dos culturas: ciencias naturales y humanidades.
Tres lineas divisorias
Despues de 1945 estas separaciones se volvieron cada vez menos sostenibles.
Moderno / no moderno
Historia y ciencias sociales nomoteticas para Occidente; antropologia y orientalismo para otros mundos.
Los estudios de area mostraron que las mismas herramientas podian cruzar regiones y disciplinas.
Pasado / presente
La historia estudiaba el pasado; economia, sociologia y ciencia politica se enfocaban en el presente.
La historia social, economica y antropologica mezclo temporalidades, datos y conceptos de varias disciplinas.
Mercado / Estado / sociedad civil
Economia, ciencia politica y sociologia se repartieron esferas como si fueran objetos separados.
Macroeconomia, sociologia politica, sociologia economica y estudios de movimientos revelaron superposiciones.
Los estudios de área fueron decisivos porque organizaron equipos alrededor de regiones históricas, lingüísticas y culturales, no alrededor de una sola disciplina. Eso hizo visible que la separación entre historia, economía, sociología, ciencia política y antropología era más institucional que intelectual.
También apareció una crítica más profunda: muchas teorías que se presentaban como universales eran, en realidad, experiencias europeas elevadas a modelo general. La teoría de la modernización es el ejemplo más claro: asumía que todas las sociedades caminaban por una misma ruta hacia un presente ya encarnado por Occidente.
Abrir las ciencias sociales exige revisar esos supuestos. No basta con sumar casos no europeos a teorías viejas. Hay que examinar raza, género, clase, sexualidad, colonialidad, región y diferencia como dimensiones que transforman las preguntas mismas.
La frontera de las dos culturas
El tercer debate une dos movimientos que parecen venir de direcciones opuestas. Desde las ciencias naturales, los estudios de complejidad cuestionan el modelo mecanicista: introducen no linealidad, inestabilidad, autoorganización, retroalimentación, flecha del tiempo y el papel del observador. Desde las humanidades, los estudios culturales cruzan literatura, lenguaje, género, localidad y crítica al progreso.
Las ciencias sociales quedan en un lugar estratégico. Estudian sistemas históricos donde los sujetos aprenden, responden y modifican aquello que se estudia. Por eso pueden funcionar como un puente entre explicación, interpretación, método, historia y crítica.
La frontera de las dos culturas
Las ciencias sociales aparecen como posible espacio de reconciliacion.
Ciencias de la complejidad
Introducen no linealidad, flecha del tiempo, inestabilidad, retroalimentacion, observador y autoorganizacion.
Ciencias sociales
Estudian sistemas historicos formados por individuos que aprenden, reaccionan y modifican el mundo que se investiga.
Estudios culturales
Cruzan literatura, genero, localidad, lenguaje y critica posmoderna, aunque pueden caer en antiteoricismo.
Capítulo 3. Qué ciencia social debemos construir ahora
El libro propone repensar cuatro problemas.
Primero, la separación entre seres humanos y naturaleza. Los sistemas complejos obligan a pensar relaciones, no segmentos aislados. La naturaleza no es solo escenario: también actúa, condiciona y transforma lo social.
Segundo, el Estado como bloque analítico. Las ciencias sociales fueron profundamente estadocéntricas, pero el Estado no agota la vida social. Hay ciudades mundiales, sistemas globales, fronteras, movimientos locales, instituciones transnacionales y redes económicas que desbordan el marco nacional.
Tercero, la tensión entre lo universal y lo particular. El libro no propone abandonar la búsqueda de conocimiento general, sino evitar que un particularismo disfrazado se presente como universal. La alternativa es un universalismo pluralista: una forma de buscar conocimiento común sin borrar diferencias históricas y culturales.
Cuarto, la objetividad. La crítica al positivismo ingenuo no debería terminar en la idea de que todas las visiones privadas valen lo mismo. La objetividad puede entenderse como una intención de investigación: métodos explícitos, evidencia, coherencia, discusión pública y validación intersubjetiva.
Capítulo 4. La reestructuración de las ciencias sociales
La conclusión no ofrece una fórmula única. Tampoco pide eliminar las disciplinas de golpe. Las disciplinas formaron profesionales, revistas, asociaciones, bibliotecas y carreras; tienen una función. El problema aparece cuando sus fronteras se vuelven monopolios intelectuales.
La propuesta es abrir actividades, cruces y espacios de formación. Ser histórico no debería ser propiedad exclusiva de historiadores. Pensar la economía no debería ser monopolio de economistas. Lo sociológico, lo político, lo antropológico y lo cultural atraviesan cualquier investigación social seria.
Red de reestructuracion
Cuatro propuestas institucionales para abrir fronteras sin eliminar todo lo existente.
Las cuatro medidas finales son concretas: agrupar investigadores de distintas disciplinas alrededor de temas por un año; crear programas transversales por cinco años; nombrar docentes en más de una facultad; y hacer que estudiantes de posgrado tomen materias fuera de su departamento principal.
Preguntas de cierre
El libro deja preguntas abiertas que siguen siendo actuales. ¿Las disciplinas deben desaparecer o deben aprender a trabajar con fronteras más porosas? ¿La integración debe venir por la complejidad, por los estudios culturales o por una tercera vía? ¿Es posible reconciliar universalismo y particularismo sin reducir uno al otro?
Esa es la potencia de Abrir las ciencias sociales: no es solo una historia institucional del conocimiento, sino una invitación a rediseñar la forma en que pensamos lo social.
